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Día cuadragésimo sexto

    Día 46 del Apocalipsis y de San Cristino, italiano y mártir, miércoles de la tercera de Pascua, día Internacional de la Danza. Tal día como hoy moría Konstantin Cavafis del que ya os he hablado, también es cierto que en este día nacía, lo que es una excelente noticia, Michelle Pfeiffer.

    ¿Qué decir cuando no se tiene nada que decir? Solo quedan las ganas de llorar (…) frente a frente bajamos la mirada pues ya no queda nada de qué hablar, nada, nos contesta Jeanette. Beckett, en el día 32 y en el día 35 del Apocalipsis lo cité a propósito de las moscas y a propósito de escribir en un idioma que no fuera el materno, pero no os he hablado de él: Premio Nobel de 1969, irlandés, secretario de Joyce, miembro de la Resistencia francesa en la Segunda Guerra Mundial, amigo de Cioran y autor de la impresionante Esperando a Godot.

    Día cuadragésimo sexto

    Mi papá en Fin de partida otra de las obras fundamentales de Beckett. Nadie como Beckett ha explorado la imposibilidad de decir algo, cómo todo discurso es decir nada.

    «de ese modo a pesar
    por el buen tiempo y por el malo
    encerrado en su casa y en la casa de ellos
    como si fuese ayer recordar el mamut
    el dinoterio los primeros abrazos
    los períodos glaciares que nada nuevo aportan
    el gran calor del decimotercero de su era
    sobre Lisboa humeante Kant fríamente colgado
    soñar en generaciones de robles y olvidar a su padre
    sus ojos si llevaba bigote
    si era bueno de qué murió
    no por ello se comió sin apetito
    por el mal tiempo y el peor
    encerrado en su casa y en la casa de ellos».

    El poema Enueg I fue la primera poesía que leí de Beckett y me dejó petrificado (en esa época yo era de petrificación fácil), los primeros versos:

    «Exeo in a spam
    Tired of my darling’s red sputum
    From de Portobello Private Nursing Home
    Its secret things
    (…)»
    «Exeo en un espasmo
    Cansado del esputo rojizo de mi amada
    De los asuntos secretos
    Del Hospital Privado Portobello
    (…)».

    El poema se cierra con los versos:

    «Ah the banner
    the banner of meat bleeding
    on the silk of the seas and the artic flowers
    that do not exist».

    «Ah la bandera
    la bandera de la carne que sangra
    en la seda de los mares y las flores del Ártico
    que no existen».

    Nos había dicho Rimbaud en sus Iluminaciones:

    «Bien après les jours et les saisons, et les êtres et les pays.
    Le pavillon en viande saignante sur la soie des mers et des fleurs arctiques ; (elles n’existent pas)».

    «Mucho después de los días y las estaciones, y los seres y los países.
    La bandera de carne sanguinolenta sobre la seda de los mares y las flores árticas (que no existen)».

    Día cuadragésimo sexto

    Este libro, edición de 1970, estaba en la biblioteca de mi padre, lo leí con 16 o 17 años y me dejó completamente admirado.

    Día cuadragésimo sexto

    A Rimbaud lo leí un par de años más tarde. Me acuerdo de la librería Paradiso en el patio sobre el mercado de Deusto.

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