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Las alas del pardillo

    W. B. Yeats, en The Lake Isle of Innisfree, nos dice: «And evening full of the linnet’s wings». Jorge Guillén traduce: «llenarán el ocaso las alas del jilguero». Según HBW (Handbook of the Birds of the World), linnet es pardillo; jilguero correspondería a goldfinch, por lo que otra traducción posible sería: «y la tarde llena de alas de pardillo».

    Hace ya un tiempo, Stephen Moss comentaba en The Guardian cómo, en la época victoriana, los pardillos y los jilgueros fueron utilizados masivamente como aves de jaula, pues representaban —por su canto y su presencia— para el naciente proletariado urbano el nexo de unión con el mundo rural perdido. Quizá sea esto lo que realmente interese al poeta: un retorno, y los pájaros que sus compatriotas tienen en sus casas como metáfora del mundo al que querría regresar de inmediato: «I will arise and go now, and go to Innisfree».

    Pero, en mi juego, quiero suponer un interés real por el pájaro, no una mera decisión estética: que el ave tiene sentido en sí misma. Aunque desconozco el interés de Yeats por la observación de aves, la sospecha que despierta su poemario Los cisnes salvajes de Coole (The Wild Swans at Coole, 1917), en el que, en el poema homónimo, dice: «Upon the brimming water among the stones / Are nine-and-fifty swans. / The nineteenth autumn has come upon me / Since I first made my count», en la traducción de Manuel Soto: «sobre las aguas que rebosan entre las piedras / hay cincuenta y nueve cisnes. / Diecinueve otoños pasaron sobre mí / desde que por primera vez los contara», me invita a seguir fabulando. Así que me aferraré a esta idea: el poeta cuenta aves, pajarea.

    Responder, entonces, a la pregunta de qué pájaros llenaron la tarde de Yeats es responder a dos preguntas: qué día es el del poeta y dónde se encuentra. A partir de ahí, entiendo que será más fácil. El poema de los cisnes es sencillo: estamos en Coole y es octubre («Under the October twilight the water»). Lo del pájaro cuyas alas llenan la tarde es más complicado. El lugar es un lago cerca de Sligo, donde Yeats estuvo desde mediados de 1872, con siete años, hasta que su familia volvió a Londres a finales de 1874. Aunque sea ahora cuando piensa en volver («ir ahora a Innisfree»), en su recuerdo puede ser cualquier momento del año en el que «cantan los grillos»: primavera, verano u otoño; un espacio propicio para aves que formen bandos, lo que nos ofrecería muchas alas en tardes lentas, o quizá un único pájaro —apenas una pareja— capaz de llenar de alas la tarde de un poeta. Una tarde llena de alas, una tarde llena de pájaros, una tarde en la que un pájaro lo ocupa todo.

    Cisnes (Cygnus olor) en el lago Corrib cerca de Galway.

    Pensar así conduce a imaginar un bando o la actividad incesante de cualquier pajarillo: aves en arbustos y plantas, incluso en el suelo; parejas, pequeños grupos o grandes bandos de numerosas y diversas especies. Ahora bien, ¿es Yeats un observador desaliñado? No sé si le daría igual qué pájaro abarcara por completo la tarde, inmerso en el ambiente y sus sensaciones, o si hubiera querido precisar; aun así, poco importa. Un observador cualquiera tendrá clara la diferencia entre pardillos y jilgueros, aunque no conozca su nombre. Pero tampoco descartemos la intuición de Jorge Guillén. En su momento, el género Carduelis, al que pertenece el jilguero, incluyó a los pardillos y a los verderones; hoy ya no. Prefiero creer que Yeats conoce al pardillo y que Guillén prefiere otro nombre, y que, en cualquier caso, siempre estamos hablando de fringílidos. Y, sobre todo, envidiar la intuición de que la felicidad es un lugar donde, al caer el día, las alas de un pájaro completan el mundo.

    The Lake Isle of Innisfree

    William Butler Yeats, 1888, publicada por primera en vez en the National Observer en 1890.

    I will arise and go now, and go to Innisfree
    And a small cabin build there, of clay and wattles made;
    Nine bean-rows will I have there, a hive for the honey-bee,
    And live alone in the bee-loud glade.

    And I shall have some peace there, for peace comes dropping slow,
    Dropping from the veils of the morning to where the cricket sings;
    There midnight’s all a glimmer, and noon a purple glow,
    And evening full of the linnet’s wings.

    I will arise and go now, for always night and day
    I hear lake water lapping with low sounds by the shore;
    While I stand on the roadway, or on the pavements grey,
    I hear it in the deep heart’s core.

    Esta entrada se publicó por primera vez en http://glseobarcelona.com/las-alas-del-pardillo.
    La foto de cabecera muestra una familia de cisnes (Cygnus olor) en el lago Corrib cerca de Galway.

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